domingo, 17 de julio de 2016

El Don de la vista

En un acontecimiento casi milagroso, mi vista, tan cansada, recuperó su viejo aliento y fibra, pude ver las montañas, claras, nítidas, senderos, arboles a la distancia nubes cuales de algodón, y los farolitos de las casas a la lejanía, casi podía sentir su calidez con solo verlos e imaginar a las familias reunidas para cenar y darse amor y protección bajo sus techos.
Hacía relativamente mucho que no escribía nada aquí, desempolvé mis dedos y un viejo teclado olvidado en la casa de un querido amigo para contarles del milagro de la vista, y de la resurrección hace tiempo ya, de mi amado corcel, para muchos es noticia vieja, para quienes non estoy en su rango de visión sera algo novedoso, el interés sí sera subjetivo, pero el hecho es ese, un buen día de Dios, en un abrazo cósmico mi querida montura y yo nos reunimos finalmente, tras muchas horas de agonía, después de muchos días soleados desperdiciados y ayudas de la familia...
Saben, los japoneses tienen la creencia que cuando un objeto cumple 100 años se le otorga un alma, y dependiendo del trato recibido esta es buena o mala, de ser cierto esto mi moto será muy buena, ya que a recibido mucho amor de parte de mucha gente a través, claro de mi persona. 
Gracias a todos quienes por medios digitales, estuvieron pendientes de mi feliz reunión con mi corcel, listos estamos para llevarlos por los senderos que se nos crucen y por la psique de uno más del montón, quizá en mi puedas verte reflejado  y mi viaje te sirva de algo... después de todo, tienes el don de la vista.




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